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sábado, 21 de febrero de 2015

Diseccionando las Bandas Sonoras nominadas


Mañana por fin es la entrega de premios de la Academia que dictamina lo mejor del año, y pone fin a toda la temporada de premios. Pueden gustar más o menos estos premios, pero hay que reconocer que son los más populares, conocidos, y de los mejor considerados por la industria del cine.


En Cinefrikia hemos estado ofreciendo especiales y análisis todo el mes de febrero como es habitual en nosotros, para traerte todo lo que acontece alrededor de los Oscars, y por que nos encanta hablar de ello y plasmarlo en Cinefrikia.


Y entre todos esos análisis, de los más leídos han sido los de mejores bandas sonoras. Sabemos que gustan y que este año es uno de los de más calidad y reñidos de los últimos años. Es por eso que en Cinefrikia estamos encantados de presentarte a un nuevo colaborador, amante del cine y con sangre friki recorriendo su venas. Él es Rosencrantz, y nos trae un fabuloso frikiresumen de dicha categoría, la de mejor BSO. Te recuerdo que si quieres escuchar lo mejor de cada una de ellas, puedes hacerlo yendo a las entradas individuales de Mejor Banda Sonora en nuestro blog.


Rosencrantz escucha cada composición y la disecciona, la analiza, y la vuelve a coser para ofrecernos un análisis de una de las categorías de nominados más querida por tod@s. Dicho esto, pido silencio porque el maestro Rosencrantz acaba coger la batuta:




En años recientes hemos podido observar cómo el gusto de la Academia ha premiado en más ocasiones las músicas, por decirlo de algún modo, ambientales o inmersivas frente a las obras musicales más artísticas o melodiosas. Es decir, músicas como las de “La red social” o “Gravity” te sumergen en lo que se quiere transmitir cuando te encuentras frente a la gran pantalla de una forma muy efectiva y potente, y en ese sentido funcionan indiscutiblemente en lo que debe ser uno de los pilares de una buena música de cine. Han primado frente a obras más asequibles para ser escuchadas fuera del contexto visual, del tipo que pueden ser disfrutadas por separado.


Si este criterio vuelve a prevalecer, posiblemente la candidata con más posibilidades sea “Interstellar” de Hans Zimmer, música etérea y quizá algo repetitiva pero que tiene mucha fuerza en una historia que se apoya mucho en lo visual y que complementa esas imágenes con sintetizadores y coros con potencia. A pesar de la indudable fama de Zimmer, no gana un oscar desde su segunda nominación con “The Lion King” en 1995, acumulando ya otras 8 candidaturas sin premio.




Por otro lado, el caso de Gary Yershon con la música de “Mr. Turner” nos recuerda al caso de John Corigliano, ganador en 1998 por la música de “The Red Violin”. En ambas situaciones se trata de un compositor con pocas películas previas en su haber (5 de Yershon por 2 de Corigliano). Igualmente, son composiciones bellas y muy clásicas que casi suenan a música de cámara, y con una melodía principal intensa y pegadiza que se repite mucho, quizá demasiado, a lo largo de toda la composición. Si la academia premió a Corigliano, ¿por qué no a Yershon?



Alexandre Desplat tiene como principal rival… a Alexandre Desplat. Esto quiere decir que competir en una misma categoría con dos obras suele ser históricamente en los oscars contraproducente, ya que divide a aquella gente que quiere premiarte. Posiblemente la suma de los votos de sus dos candidaturas lo convertirían en claro ganador, pero puede que un tercer candidato sume más votos que “The Imitation Game” y que “The Grand Budapest Hotel”. Desplat es uno, si no, el, compositor de moda de los últimos años. Acumulaba antes de esta edición 6 nominaciones en los últimos 8 años, sin premio aún. ¿Compensarán las ganas de premiar al fin a este autor con la previsible división de votos?


“The Grand Budapest Hotel” es una banda sonora exótica, con instrumentos peculiares, y con un ritmo intenso pero a la vez llena de ternura, adaptándose como un guante a la forma de dirigir de Wes Anderson (que ya dirigió su candidata “Fantastic Mr. Fox”). Podría recordar algo a la ganadora en 2006 "Babel" de Gustavo Santaolalla por los tonos de cuerda inusuales.

Por otro lado, “The Imitation Game” suena muy distinta a la anterior. Aquí Desplat ha reforzado la presencia del resto de la orquesta. Utiliza bellas melodías y suena redonda. Uno de sus mayores inconvenientes es que quizá es una de las candidatas más “de género”, lo cual le obliga a reflejar con mucha frecuencia la tensión de los momentos de suspense. Por suerte puede equilibrarlos con los momentos dramáticos y eso la hace mucho más completa.

Por último, tenemos a Johann Johannsson con “The Theory of Everything”, ganador del globo de oro por esta banda Sonora pero perdedor del Bafta frente a “The Grand Budapest Hotel”. Johannsson apenas tiene grandes películas en su filmografía, aparte de “Prisoners”, y es su primera nominación. Hay que tener en cuenta, no obstante, que en la mejor música no ha sido históricamente excepcional ganar en la primera nominación, como fue el caso por ejemplo de Nicola Piovani por “La Vida es Bella” en 1999. Esta obra es una banda sonora equilibrada: hermosa, melódica, y con mucha importancia en la película para subrayar muchos momentos clave. Su estilo general nos trae a la memoria curiosamente al de Alexandre Desplat aunque quizá con más reparto del protagonismo del piano con el de la orquesta. Puede recordar algo por su belleza y variedad a la ganadora de 2004 “Finding Neverland” de Jan A.P. Kaczmarek (que también estrenó nominaciones ganando merecidamente).

Como resumen final, podríamos afirmar que nos encontramos con un enorme nivel, con bandas sonoras variadas y de gran calidad que se disfrutan fuera del cine mucho más que las del año pasado, y que representan a nuevas promesas, a un aspirante de mucho peso por partida doble y a una ilustre aunque poco premiada figura.

Y de guinda, unas preguntas:

¿Quién debería ganar?
¿Me voy con Victor Laszlo o me quedo con Rick en Casablanca? Así de complicada la elección. Reconozco que me gustan mucho todas las candidatas de este año, me encantan la mayoría de ellas y me parecen completamente memorables más de una. Por tanto, ¿por cuál decidirme? Me rindo, ante la igualdad elegiré la que me despertó esta mañana, sonando en mi cabeza, aún medio en sueños: “The Imitation Game (Descifrando Enigma)” de Alexandre Desplat.

¿Quién podría ganar?
En uno de los años más igualados que recuerdo, y llevo ya muchos siguiendo las ceremonias de entregas de tipos calvos dorados, quizá dejaría ligeramente descolgado a Mr. Turner, con igualdad casi total entre las cuatro restantes.

¿Quién va a ganar?
Elegí mal día para dejar de fumar, o en este caso, mal año para pronosticar un ganador a banda sonora. ¡Qué gran ramillete de candidatas! ¡Qué variedad! ¡Qué calidad! Y qué compensada la batalla entre enorme equilibrio y belleza de “La Teoría del Todo” con un admiradísimo y de moda Alexandre Desplat aún sin premio con un consagradísimo Hans Zimmer al que seguro muchos llevan años queriendo volver a recompensar… ¿De verdad tengo que elegir una? Es facilísimo que falle, pero por medio átomo de distancia, algo me atrae hacia el agujero negro y esos viajes interestelares. Es arriesgado por su falta de premios previos, avisados quedáis.


Rosencrantz

¿Y tú quién crees que ganará y por qué? Y más interesante aún... ¿Quién te gustaría que ganase?

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