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sábado, 10 de octubre de 2015

Oscars 2015, ¿por qué ganaron?



Más de medio año ha pasado ya desde la última edición de los Oscars. Toca mirar hacia el futuro, y empezar a prepararnos para los primeros festivales de cine de la nueva temporada. Sin olvidar que a finales de año y sobre todo principios del próximo, vienen los platos fuertes.



Ya hay quien se aventura a hacer pronósticos, elucubraciones, y parece que hay candidatos que pueden pegar muy fuerte. Pero... ¿Por qué ganan los ganadores cada año? ¿Es cuestión de suerte? ¿Es  estrictamente por sus trabajos, o las distintas academias, sindicatos y jurados varios no son tan objetivos como debieran? ¿Hay tongos y vetos en la industria del cine? ¿Ganará algún día un Oscar Leonardo DiCaprio?


Con motivo de la nueva temporada de premios que tenemos en el horizonte,de todo esto hemos estado hablando con nuestro gran y querido colaborador Rosencrantz. Y es por ello que nos ha realizado un excelente análisis de la última edición de los premios Oscars de la Academia. ¿Por qué ganó quien ganó, y no lo hicieron otros? Toma nota con atención, pues en las próximas líneas podrías encontrar las claves para ganar la próxima Frikiporra...


Aquí tienes el análisis:

Los resultados de los Oscars son siempre equivocados. Sé que esto es una barbaridad, pero déjenme explicarme. No existe una única persona de todos los millones que ven la ceremonia en todos los rincones del mundo que esté completamente de acuerdo con todos y cada uno de los premios otorgados. Los aciertos, aquellos en los que el gusto de la Academia coincide con el nuestro, los dejamos pasar sin mayor atención, mientras que aquellas veces que se deja de premiar a nuestro favorito se nos clava como si hubieran matado a nuestro pequeño y amado Rancor.
Pero, inevitables sentimientos personales aparte, los resultados de los Oscars tienen una lógica, una explicación que en muchas ocasiones se nos puede escapar y con la que en muchas otras ocasiones jamás estaremos de acuerdo.
Con un enorme atrevimiento por mi parte, voy a intentar meterme en la mente de un ente pluripersonal tan abstracto y diverso como la Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas de América, que son las señoras y señores que conceden con sus votos los Oscars.
(Pido por adelantado perdón por mi separación de las categorías en grupos; es mía propia, muy debatible y puramente subjetiva).

Premios técnicos “secundarios”

Maquillaje y peluquería

“El Gran Hotel Budapest”: Cierto es que no hay extraterrestres cubiertos de pintura o tatuajes, y que la mayoría de personajes aparentan bastante naturalidad, poco más allá de una buena ambientación temporal o histórica de su aspecto físico. Pero, atentos: esa viejecita de importante papel secundario no es tal viejecita, es Tilda Swinton, de 54 años. Y si uno lo sabe, es reconocible como tal, siendo a la vez totalmente plausible como anciana. No es tan fácil como podría pensar, véase a Jennifer Connelly envejecida en “Una mente maravillosa” para comprobarlo.

Efectos visuales

“Interstellar”: No tiene cantidad de explosiones ni enjambres de naves surcando los cielos, ni poderosos mutantes combatiendo. Incluso hay quien se preguntaba si sus efectos consistían en mostrar nubes de polvo. Pero lo cierto es que no se enviaron astronautas al espacio para rodarla, y su viaje se ve en la película con total naturalidad y plausibilidad. Ni existen robots articulados con infinidad de movimientos, ni múltiples dimensiones, ni estaciones orbitales, ni planetas lejanos. Y los hemos visto con nuestros propios ojos y hemos podido creer en ellos para centrarnos en la historia que se contaba, mérito en mi opinión más que suficiente para merecer un premio.

Efectos sonoros

“El francotirador”: [No he podido ver la película, por lo que no voy a fingir haberlo hecho. Mi máximo atrevimiento va a ser suponer que debe ser una película técnicamente muy bien hecha y bélica por añadidura, con la importancia que tiene el sonido en ellas para meternos en situación. Aunque reconozco mi extrañeza de que se premien los efectos en una película de este estilo en vez de plantearse premiar el sonido en sí.]

Sonido

“Whiplash”: Otro de los casos en que la definición de la categoría, una buena dirección de sonido, podría enseñarse en una escuela utilizando esta película. Entre otros aspectos, que la música tocada en vivo suene tan bien en una película no es un hecho en absoluto obvio o fácil, ya que debe grabarse la parte que corresponda al directo real, mezclarla con la que no sea directa y que las costuras no se noten en absoluto. Si a eso sumamos el uso expresivo de la eliminación del sonido en ciertos momentos, su atenuación o resaltado, el resultado es una labor de óscar.

Canción

“Glory”, de “Selma”: Ante las posibles dudas sobre los merecimientos de esta canción, os remito a la interpretación que hicieron en la propia ceremonia de entrega de los oscars los propios creadores de la canción, que logró levantar de sus asientos a la inmensa mayoría de los presentes, haciendo llorar de emoción a muy diversas personas. Enormemente evocadora y potente como canción, especialmente en su estribillo, incluso dejando de lado el componente nada menor de su relación con los movimientos de defensa de la igualdad racial.

Dirección artística

“El Gran Hotel Budapest”: Seguramente el nombre antiguo de la categoría explica mejor de qué se trata (“Art direction and set decoration”, que ahora es “Production design”). Se trata de la ambientación general de la película, incluyendo entre otras cosas el diseño de decorados. Es una categoría muy asociada a las películas de época, donde luce más su trabajo. Si se trata además de una localización con tanto protagonismo como un enorme hotel que da nombre a la película y que además pasa por diversos marcos históricos con enorme credibilidad y a la vez personalidad, tenemos todos los ingredientes para poder premiar a este gran hotel.

Vestuario

“El Gran Hotel Budapest”: El diseño de vestuario es aquella categoría, si me permitís la broma, que siempre gana quien saca a María Antonieta. Es decir, de nuevo terreno abonado para las películas usualmente llamadas “de época”. Es cierto que la laboriosidad de ese tipo de vestuario y lo espectacular del resultado son escaparates (y nunca mejor dicho) ideales para lucirse y ser premiados. Nos encontramos con un caso más que combina lo del gusto de la academia con un trabajo objetivamente muy bueno ya que además como indicábamos antes engloba franjas temporales diversas. En esta ocasión viste también estratos sociales distintos (de aristócratas a clase baja pasando por botones o soldados) que dan variedad al resultado final.

Las otras películas

Película de habla no inglesa

“Ida”: [Tampoco he podido verla. A título personal, diré que para mí en esta categoría suelen esconderse grandes joyas del cine, por lo que incluso entre las meras nominadas todas las películas de habla no inglesa despiertan mi mayor interés por verlas, mucho más si se trata de la ganadora.]

Película de animación

“Big Hero 6”: Sin ser una maravilla, es una buena película que orbita en torno a dos personajes muy carismáticos. Por un lado, el eterno personaje Disney de un huérfano (algún día habría que plantearse el porqué del empeño de esa factoría por matar hasta a la madre de un pobre cervatillo), y por otro el absolutamente adorable robot Baymax. Con su componente dramático/emotivo para enganchar, la inevitable acción a lo película de superhéroes y un enorme resultado en taquilla, era un rival casi imbatible.

Premios técnicos “principales”

Fotografía

“Birdman” (Emmanuel Lubezki): Posiblemente este fue el premio que me motivó a preguntarme en qué estaría pensando la academia para otorgarlo, y la respuesta a esa pregunta me hizo plantearme si había otros “porqués” similares que merecieran una reflexión al respecto. Y aquí estamos, así que la respuesta era que en mi opinión sí los había. ¿Merece ser la mejor fotografía del año retratar una obra de teatro, sin paisajes espectaculares de este u otros mundos, sin parajes sacados de una foto antigua ni nada similar? Aparentemente no. Pero fotografiar es, en primer lugar, iluminar. E iluminar interiores, siguiendo a personajes que se mueven casi sin parar no es ni mucho menos tan sencillo como pueda parecer. Aquí la academia, formada por técnicos expertos sabe mucho mejor que nosotros las dificultades inherentes a cada tarea. Pero si a lo anterior se suma los cambios de interiores a exteriores, iluminaciones además nocturnas, el trabajo sólo está al alcance de los mejores. Posiblemente el premio, este año, no ha ido a la película más hermosamente iluminada y fotografiada, sino a la que ha tenido mayores retos que resolver con resultados mucho más que correctos.

Montaje

“Whiplash”: Seguramente, si hay que explicarle a alguna persona en qué consiste el montaje de una película, se podría tomar con buen criterio la escena final de Whiplash para definir el concepto de la mejor forma posible. Unir el ritmo visual al musical y al dramático, resaltar lo importante sin perderse un gesto, detenerse en donde hay que hacerlo el tiempo justo y huir de lo que pueda resultar repetitivo en una escena relativamente estática… De libro de maestros.

Banda sonora

“El Gran Hotel Budapest”, de Alexandre Desplat: Quizá, uno de esos premios acertados en el destinatario pero fallido en la película por lo que lo gana. Posiblemente Desplat debió ganar por “Descifrando Enigma”, por tener más fuerza dramática y mayor gama musical. Pero, la banda sonora ganadora tiene virtudes y elementos a favor suficientes para ser una buena elección, quizá otro año con mucha más claridad que este por el nivel de la competencia. Es una música con mucha personalidad y originalidad, que sabe fundirse con la película y ser pegadiza y muy agradable y simpática al oído.

Guion

Guion original

“Birdman”: Es en cierto modo el paradigma de un guion original; rompedor, inesperado y partiendo de una idea realmente arriesgada. Encadenar el diálogo de diversos personajes de forma la acción no se paralice, y saber radiografiarlos a todos con verosimilitud sin parecer esquemático, son otras de las enormes virtudes de un buen guion no basado en un texto previo. En esta categoría se suele premiar el riesgo mucho más que en otras como la dirección o la película, aunque en ocasiones como esta se coincida en el resultado.

Guion adaptado

“Descifrando Enigma (The Imitation Game)”: Tiene un guion muy clásico en el mejor de los sentidos; se comprende perfectamente toda la trama, que va enganchando y evolucionando de forma coherente, es equilibrado entre el arco general de la historia y el componente personal/dramático… Y todo ello proviniendo de un libro, lo cual tiene el mérito adicional de haber sabido trasladar lo necesario entre dos lenguajes tan distintos como el literario y el cinematográfico.

Actuación

Actriz de reparto

Patricia Arquette por “Boyhood”: Más allá del mérito de comprometerse con un papel que reflejaría tu evolución física e interpretativa durante doce largos años, representar a una persona corriente, con una vida similar a la de muchas personas en el mundo actual, no es precisamente un papel en el que sea fácil lucirse. Pero Patricia Arquette desborda credibilidad, te hace olvidarte de que aquel niño protagonista que crece ante nuestros ojos no es su hijo en la realidad. Es fácil creerse sus preocupaciones por la crianza de aquel chaval, sufrir con los problemas que amenazan a esa madre soltera y alegrarse y enorgullecerse con aquellos pequeños logros que consigue realizar. No es una heroína en un sentido estricto, pero consigue hacerse nuestra y eso es posiblemente un gran mérito por el que premiarla.

Actor de reparto

J. K. Simmons por “Whiplash”: En la categoría en la que más fácil y usual es premiar a un malvado (recordemos al Javier Bardem de “No es país para viejos” o el espectacular y póstumo Heath Ledger en “El caballero oscuro”), Simmons borda a un personaje a odiar. Es, como debe ser, árido y rugoso, que se atraganta sin remisión. Pero no deja de convencer como figura de autoridad, como un líder capaz de fascinar y manipular no sin cierto encanto. Y no pierde credibilidad cuando se muestra más cercano o menos duro, que podría ser un riesgo del papel. Totalmente impecable.

Actriz

Julianne Moore por “Siempre Alice”: [No he tenido la ocasión de ver la película. Si es indudable que esta actriz tiene una muy sólida trayectoria con dos nominaciones a actriz principal y dos a secundaria (olvidemos su pasable presencia en la terrible “Hannibal”). Si bien nunca las nominaciones previas son garantía de éxito, el añadirle un papel tan intenso como una enferma de alzeimer precoz le añadía muchas posibilidades, tanto más cuando por el mismo conquistó el Globo de Oro, el BAFTA y varios otros premios que se le resistían en sus nominaciones anteriores.]

Actor

Eddie Redmayne por “La Teoría del Todo”: En la categoría de interpretación principal, existe un tópico recurrente de que una de las mejores si no la mejor forma de conseguir un premio es representar alguna minusvalía, deficiencia o limitación física y/o psíquica. Daniel Day-Lewis consiguió su primer oscar por “Mi pie izquierdo” en uno de esos casos (no así sus otros dos papeles principales), y parece que la acumulación de casos como este en los años 90 ha fijado esta impresión que la estadística desmiente. Pero Eddie Redmayne ha ganado fuera de sentimentalismos bordando a un Hawking joven aún sin minusvalía y llenando de vida su personaje. Es mucho más difícil de lo que cabría pensar ser capaz de transmitir humor, humanidad y sentimientos profundos cuando a partir de un punto cuenta casi exclusivamente con la mirada, y vaya si el joven Redmayne lo logra.

Dirección y película

Alejandro González Iñárritu por “Birdman”: Cualquier director al que se le hubiera presentado la idea de esta película posiblemente hubiera tomado por loco a los creadores. Suerte que González Iñárritu era uno de los guionistas. Además de la propia idea, el concepto visual de Birdman (falso plano secuencia, entorno cerrado en el que hacer orbitar toda la película) es otro riesgo que la dirección logra encauzar para mantener el pulso dramático, no resultar aburrida o repetitiva sino inquietante en la justa medida que persigue. Dirigir lo arriesgado, la locura, no es una tarea al alcance de cualquiera, y como tal, Alejandro González Iñárritu ha sido reconocido.

“Birdman”: La Academia tenía fácil elegir alternativas más cómodas y menos arriesgadas en lo dramático a las que otorgar su mayor premio, pero ha decidido que la originalidad, la potencia y la evocación del poder de la imaginación merecían su aplauso. Al parecer el mundo del espectáculo no ha temido verse reflejado con todas sus miserias y sus dudas, se ha reconocido en Birdman y ha sabido reírse y aplaudir ante el espejo.

Rosencrantz

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