sliderup

martes, 8 de diciembre de 2015

Hace mucho tiempo, en donde nadie ha llegado antes...



(A long time ago, where no one has gone before).



Imaginemos a nuestro querido Han Solo pidiendo a Chewie que le teletransporte al interior de la Ciudad de las Nubes, o al Capitán Kirk atacando a un Klingon con su sable luz. Escalofríos, ¿verdad? Y no precisamente de los buenos.
Esta mezcla, sospechosa e inquietante, la estoy planteando en base a que el encargado de traernos la última entrega de la saga de Star Wars sea J. J. Abrams, que reinició en 2009 y 2013 ni más ni menos que la línea cinematográfica (con 10 películas previas) de la mítica serie televisiva Star Trek.
Pero quiero dejar claro que me gustaría que con este texto, todos los aficionados a Star Wars hiciéramos una tarea de terapia colectiva, de pensamiento positivo que nos sirviera para desmontar miedos y ser optimistas ante el próximo estreno del siempre esperado (pero también algo temido) Episodio VII, El despertar de la fuerza.
En primer lugar, lo que menos puede gustarnos de J. J. Abrams:
El dinero. 
Nadie puede negar que la elección de J. J. Abrams parte de motivos económicos. Ha dirigido tan sólo cuatro películas hasta el momento, y desde "Misión Imposible 3" hasta "Star Trek En la Oscuridad", pasando por "Star Trek" y "Super 8", sus resultados en taquilla han sido muy positivos. Yo personalmente, en este tipo de cine, no voy a pensar que elegir un director que atraiga masivamente al público sea algo contrapuesto a la calidad (véase el ejemplo del gran Christopher Nolan).
La falta de experiencia. 
Con tan sólo cuatro largometrajes, ¿es el indicado para abordar una tarea de esta envergadura? J. J. Abrams tiene extensa y exitosa experiencia televisiva, lo que le proporcionó un bagaje considerado más que suficiente para pasar a largos de gran presupuesto. ¿O alguien duda de tipos como Joss Whedon, que pasó de la televisión al largo haciendo como segunda película una tal "Los Vengadores"?
Disney
Bueno, esto no trata del propio J. J. Abrams, sino de sus jefes. Disney compró Lucasfilm. Hay que superarlo. Fue un trauma, lo se. Se hicieron mil bromas sobre Mickey Mouse vestido de Luke, etc. Y es un riesgo, quizá. Pero también es cierto que Disney se hizo propietaria de Pixar en 2006, y después de eso se hicieron Ratatouille, Wall-e, Up y Toy Story 3, tremendos pesos pesados. Disney va a multiplicar el merchandising, va a publicitar como nadie y vender lo impensable, pero parece que hay gente inteligente al mando que respetará las decisiones de quienes realmente saben de cine.
Pasemos a lo bueno, al principal elemento que puede recargar nuestras pilas de optimismo, y que es donde de nuevo conectaré Star Wars con Star Trek: 
J. J. Abrams comprendió a la perfección Star Trek a la hora de reiniciar la franquicia cinematográfica, y es capaz de hacerlo de nuevo.
¿Qué significa que "comprendió" Star Trek? Pues significa que, bien por iniciativa propia o bien por saber escuchar a sus colaboradores, supo separar lo que formaba realmente la esencia de Star Trek de lo que era accesorio para modernizar y revitalizar sin perder los puntos fuertes, la magia que conseguía conectar con la gente, que había en las películas de la saga original.

En ese sentido, para mi es algo similar a lo sucedido en televisión con la serie de la BBC Sherlock (sin duda que su protagonista sea Benedict Cumberbatch, que estuvo espectacular como villano en "Star Trek En la Oscuridad" ha tenido mucho que ver en mi asociación de ideas). El nuevo Sherlock vive en el Londres actual, usa los móviles, consulta internet, etc, y sin embargo sigue siendo quien en realidad era para Conan Doyle. Se ha despojado de lo superfluo, como aquel sombrero absurdo que Doyle nunca le atribuyó, y ha mantenido su esencia de genio sociópata, de persona extraña y poco empática pero de deslumbrante inteligencia que no podemos evitar admirar.
Comprender la esencia de Star Wars no es tan trivial como pueda parecer. Y la prueba es que su propio creador no fue capaz de hacerlo cuando, años después, quiso extender la trilogía por su inicio con los episodios 1 al 3. Se que soy arriesgado al afirmarlo, pero creo que el propio George Lucas, que dio con la tecla de una combinación mágica de elementos en los episodios 4 al 6, pensaba saber recrear aquellos elementos y si no fue el caso es precisamente porque no es tan fácil detectar en qué consiste realmente el corazón de aquellas películas.
Necesito mi personaje de alivio cómico, como hice con R2-D2/C3-P0: creo a Jar Jar Binks. Error más que demostrado, el personaje más odiado con diferencia del Universo. Distinto tipo de humor, del juego dialéctico ácido al gag visual de golpes.
Necesito que mi protagonista (Anakin en este caso), pilotando una nave, destruya en una escena de acción climática la base enemiga: el pequeño piloto que, por casualidad o accidente, destruye la estación de control de los droides enemigos ni replica la heroicidad e intencionalidad del héroe original, ni produce la satisfacción de terminar con un imponente enemigo que parece inexpugnable ya que dicha estación carece en el episodio 1 de carisma o sensación de amenaza.
Ya sé, soldados enemigos que fallen mucho al disparar: que levante la mano quien encuentre remotamente igual de satisfactorios como enemigos a los casi cómicos droides del episodio 1 ("Roger, roger") que a los icónicos soldados imperiales, por poca puntería que tuvieran. ¿Ninguna mano? ¿Nadie? Lo sospechaba.
Estos son sólo unos pocos ejemplos de lo fácil que es pensar que se puede recrear la sorprendente combinación de elementos que logró George Lucas en la trilogía original con un análisis simplista. Pero yo estoy convencido de que hay gente que ha profundizado mucho más, y ha llegado a conclusiones sorprendentes pero verdaderas sobre la esencia de Star Wars que pueden permitir, en la medida de lo posible, recrear parte de aquella magia y no alejarse tanto de aquella trilogía que amamos. (Véanse por ejemplo en youtube ciertos inteligentes análisis del ligeramente irritante Belated Media sobre las precuelas o el genial resumen de Sincerely Truman "4 Rules to Make Star Wars Great Again").
Personalmente, creo que J. J. Abrams habrá sido capaz de ser igualmente hábil como lo fue en Star Trek, modernizando acción y efectos especiales, rindiendo homenajes a personajes y situaciones míticas sin estropearlas, y manteniendo aquellos puntos fuertes en atmósferas, personajes y relaciones que conseguían que conectáramos con la historia y vibráramos con ella.
Espero que vosotros compartáis el optimismo, y sobre todo, espero no equivocarme por el bien de todos y para que no se perturbe el equilibrio de la Fuerza en la Galaxia. Que la Fuerza nos acompañe.

Rosencrantz
@FrikiDelCine

1 comentario:

  1. Y otra de las cosas que temo es ni más ni menos que el Abrahams Flare:
    https://www.youtube.com/watch?v=pPuUiENIuPI

    Jejeje

    Aunque él mismo ha reconocido que se va a cortar con el efecto en SW7 así que esperemos que compla XD

    Buen artículo!!

    ResponderEliminar

¿Algo friki que decirnos? ¿Un dato cinéfilo que quieras aportar?
Somos todo oídos...